Declaración conferencial sobre la Conferencia internacional de SNV
“Movilización de la capacidad local para los Objetivos de Desarrollo del Milenio”Adoptado el 30 de septiembre de 2005
La Haya, Países Bajos
Resumen de la declaración
• Desigualdad y Exclusión – Los grupos excluidos (mujeres, pueblos indígenas, pueblos dedicados al pastoreo, minorías) tienen que ser involucrados en el proceso de los ODM, desde abajo hasta todos los niveles de la toma de decisiones.
• Recursos locales y Comercio – Los principales beneficiarios de los recursos nacionales son los ciudadanos de cada país. Las relaciones de intercambio deben orientarse al logro de los ODM.
• Localización de ODM – Los ODM se realizan a nivel de campo, y no en las capitales. Para traducir la ambición en acción, es imperativo descentralizar el poder de toma de decisiones y transferir los presupuestos centrales al nivel local.
• Capacidades locales – Las comunidades locales y los actores del desarrollo local (gobierno local, sociedad civil y sector privado) tienen una riqueza de conocimientos y experiencia no reconocidos. Las capacidades de estas comunidades y actores tienen que ser reconocidas y fortalecidas, ya que irán a la cabeza de las actividades enfocadas al desarrollo.
• La comunidad internacional debe cumplir sus promesas de facilitar recursos y armonizar profundamente sus esfuerzos, respetando los papeles y responsabilidades de cada uno.
• Responsabilidad – El medio fundamental para responsabilizar a todas las partes interesadas, directamente desde abajo hasta el nivel internacional, es hacer que las organizaciones independientes midan el progreso en los ODM a nivel del campo.
“A no ser que ocurra un cambio fundamental en la manera en que hacemos las cosas, puede que los ODM vayan y vengan, y que el desarrollo nos rehuya.”
La conferencia internacional de SNV ha hecho sus deliberaciones dentro del contexto de la evaluación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y la Cumbre mundial celebrada en Nueva York del 14 al 16 de septiembre de 2005, para trazar un itinerario con que lograr los objetivos hacia 2015.
En la Cumbre mundial, los jefes de estado y de gobierno corroboraron la declaración del milenio y reiteraron su determinación de asegurar la plena realización a tiempo de los ODM.[1] Subrayaron fuertemente la importancia de la cooperación global para el desarrollo, reafirmando su compromiso con los ODM, el consenso Monterrey y el Plan de implementación de Johannesburgo.[2]
Reafirmando que “…cada país debe ser el principal responsable de su propio desarrollo”[3], reconocieron al mismo tiempo que “…los esfuerzos nacionales deberían ser complementados por programas, medidas y políticas globales de apoyo,” [4]. Resolvieron que hacia el año 2006, todos los países deben adoptar e implementar estrategias nacionales de desarrollo globales para lograr los ODM. También resolvieron, entre otros temas, que los fondos y programas de la ONU deberían ponerse a disposición de una mejora de la capacitación.[5]
La importancia histórica de los ODM es que representan las metas acordadas universalmente, enfocadas a eliminar la pobreza dentro de un tiempo determinado. Se responsabilizará a los gobiernos del mundo de los compromisos firmados en 2000 para alcanzar estos objetivos que han sido reiterados en la cumbre mundial. Esto demuestra que la voluntad política forma la base del éxito en el momento de alcanzar los ODM. Sin embargo, debemos asegurarnos de traducir esa voluntad política en una disponibilidad de los recursos necesarios para la implementación de dichos compromisos.
Han pasado cinco años desde que se adoptó la Declaración del milenio. Es un amplio período para evaluar el impacto de los ODM hasta ahora. Hay preocupación sobre la forma en que se han implementado los ODM, especialmente en relación con el nivel local, donde vive la gente cuya vida intentan mejorar. Los ODM no deben quedarse a nivel internacional, ni siquiera a nivel nacional. Tienen que reflejar las realidades locales.
La conferencia internacional de SNV es la culminación de un proceso que comenzó con cinco conferencias regionales, celebradas de mayo a septiembre de 2005. La intención era proveer en un foro para la discusión y compartir experiencias con vistas a entender las complejidades y dificultades de las realidades globales. Las circunstancias en que los ODM deben ser implementados, no solamente difieren de continente a continente, de región a región, y de país a país, sino también dentro de cada país. Estas variaciones deben ser tenidas en cuenta para cambiar las cosas.
Los principales obstáculos para implementar los ODM identificados durante las conferencias regionales incluyen, aunque no son los únicos, la desigualdad y la exclusión, las desigualdades de género, conflictos violentos, la falta de acceso a recursos locales y la falta de derechos sociales, políticos, económicos, laborales y culturales. Sin embargo, los obstáculos no impiden la acción. La manera en que estos problemas sean abordados determinará no sólo la implementación de los ODM, sino también el futuro del desarrollo mismo.
La desigualdad y la exclusión
La pobreza y la desigualdad están estrechamente relacionadas. Su eliminación es un proceso paralelo a la construcción de condiciones sostenibles de bienestar. Las estructuras sociales y económicas deben abrirse para permitir que los grupos pobres, marginados y excluidos consigan mejorar su vida. Sin la creación de posibilidades para que la gente – no sólo la juventud sino todos – se gane la vida por medio de un trabajo decente, los beneficios de los programas que aspiran a los ODM no durarán mucho, llevando a la intranquilidad social y la inestabilidad política. La creación de empleo y el apoyo a las empresas a escala micro, pequeña y mediana deben gozar de la prioridad de tanto los gobiernos como la comunidad internacional en el contexto de los ODM.
La economía informal es un medio básico de subsistencia para una gran parte de la población de muchos países. La realidad con la que se ven enfrentados tiene que ser tenida en cuenta en cualquier formulación de política social y económica. De igual importancia es la creación de mecanismos adecuados para abordar las diferencias entre los habitantes en las zonas urbanas y en las rurales. Entre los más pobres de la gente que vive en la pobreza se encuentran siempre los grupos más excluidos – mujeres, naciones indígenas, pueblos dedicados al pastoreo, minorías étnicas, religiosas y lingüísticas y miembros de castas, y ya que algunos de ellos sufren una exclusión múltiple, es necesario prestarles una atención especial. Los grupos excluidos deberían ser involucrados en el proceso ODM, especialmente al nivel de la toma de decisiones. Las sociedades multiculturales se ven confrontadas con retos específicos por la naturaleza de sus sociedades, pero hay que apuntar que el reconocimiento de identidades culturales puede resolver tensiones arraigadas. El diálogo y el consenso pueden convertirse en un vehículo para la plena participación de todos.
La democracia (y el fortalecimiento de sus instituciones), la transparencia y la lucha efectiva contra la corrupción, son condiciones necesarias para lograr los ODM. Para promover una cultura de diálogo y de participación, debemos reconocer y enfrentar la tensión entre la democracia participativa y representativa.
Género
Se han dedicado muchas conferencias internacionales a la cuestión de la igualdad y equidad de género y del empoderamiento de las mujeres. Hay una aceptación general de que el tema del género debe ser el tema central de cualquier esfuerzo para lograr los ODM. Sin embargo, este entendimiento tiene que ir más allá de la reiteración de intenciones. Transformar estas intenciones en acciones es el único compromiso posible con respecto a estos puntos de vista teóricos. Esto quiere decir que la igualdad y equidad de género tienen que ser aseguradas por medio de instrumentos legales, como los derechos relacionados con la procreación y la participación en esferas económicas, políticas, sociales y culturales.
En la situación de desigualdad actual, la integración de las mujeres en todos los programas de reducción de la pobreza, incluyendo el análisis de la pobreza, el análisis de la política económica, la planificación, la implementación, el monitoreo y la evaluación, es esencial. Las mujeres tienen que ser las actrices clave en los procesos de la toma de decisiones.
Conflictos violentos
Los conflictos y la inestabilidad política han tenido consecuencias desastrosas para el desarrollo humano y la erradicación de la pobreza. Estos conflictos han tenido su origen, muchas veces, en factores como la injusta distribución de los recursos nacionales y naturales, las violaciones de los derechos humanos, la ausencia del mantenimiento de la ley, y la falta de democracia y de una representación honesta en el gobierno que incluya a toda la población. La desigualdad y la exclusión también son viveros para conflictos violentos; hay que abordar el impacto del conflicto en el logro de los ODM. La militarización de los países y los presupuestos de defensa en algunos países desarrollados y en vías de desarrollo indican una contradicción entre estas asignaciones y los recursos asignados para los ODM. La implicación de actores externos tiene que ser condenada fuertemente, ya que alimenta y expande el conflicto violento.
Los esfuerzos dirigidos a la transformación del conflicto y a la consecución de la paz tienen que realizarse en el contexto de una solución justa y no en uno que cree una nueva serie de conflictos. Crear confianza es algo esencial para fortalecer el proceso de paz. El desarrollo también puede ser un instrumento en la transformación del conflicto y en la consecución de la paz. En los esfuerzos por resolver conflictos, las mujeres, en la mesa de negociaciones, asegurarán la formación de un proceso de paz global. La paz tiene significaciones diferentes para la gente. Por eso todo el mundo tiene derecho a beneficiarse de ella.
El nivel local, nacional e internacional
La implementación exitosa de los ODM requiere la cooperación a nivel local, nacional e internacional. Cada uno tiene un papel a desempeñar. Todos son responsables. Los gobiernos nacionales se han comprometido con los ODM; tienen que apoyar los esfuerzos a nivel local, y asegurar que los ODM sean una parte esencial de todos los planes nacionales de desarrollo y las estrategias para la reducción de la pobreza (PRS, Poverty Reduction Strategies). Los problemas específicos de los países más pobres tienen que ser abordados como un asunto urgente.
El comercio desigual
Existen muchos malentendidos y mitos acerca del tema del comercio, tanto en los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo. Las desigualdades inherentes al orden mundial económico, en, por ejemplo, las relaciones de intercambio, las tarifas, las subvenciones y otras barreras (específicamente para los productos agrícolas), y la falta de acceso al mercado en los países desarrollados minan la sostenibilidad de los ODM 1 a 7. De hecho, los ODM no han sido incorporados en las negociaciones de comercio. Tanto estos temas como la necesidad del aliviar la deuda de todos los países en vías de desarrollo (especialmente los países menos desarrollados (LDC, Least Developed Countries), los países en vías de desarrollo sin litoral (LLDC, Landlocked Developing Countries) y los países en vías de desarrollo que son pequeñas islas (SIDC, Small Island Developing Countries) deberían reflejarse plenamente en las negociaciones y en el resultado de la Ronda del Desarrollo de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Reconsideración de la efectividad y la ética de la cooperación al desarrollo
Para asegurar la efectividad y la práctica ética de ayuda, hay que cumplir con ciertas condiciones:
- Garantizar la coherencia entre el compromiso y el desembolso de fondos.
- Asegurar que la mayor parte de los fondos sea utilizada para el beneficio de las comunidades y no para gastos administrativos y de gestión.
- Revisar las condiciones de los donantes para evitar embotellamientos y para garantizar la sostenibilidad, la responsabilidad y la capacidad de absorción.
- Crear empleo para apoyar y financiar empresas micro y de pequeña y mediana escala para hacer sostenibles los ODM.
- Asegurar la coordinación y armonización a todos los niveles a fin de que haya coherencia.
- Implementar la descentralización de las oficinas centrales a las oficinas regionales, de las oficinas regionales al nivel local.
- Los donantes deben respetar las prioridades nacionales.
Los donantes y la comunidad internacional en conjunto deben promover y facilitar la cooperación Sur-Sur, incluyendo los acuerdos de comercio interregionales.
La comunidad internacional – incluyendo las organizaciones internacionales – ha hecho promesas que todavía tiene que cumplir. Para la credibilidad, las promesas viejas y nuevas ahora tienen que ser traducidas en acción. Hay que responsabilizar a la comunidad internacional de sus compromisos con los ODM. La verdadera cooperación presupone el diálogo franco, el respeto y el cumplimiento fiel de los compromisos, especialmente en tiempos difíciles.
Por qué la localización es importante
Los ODM no pueden ser logrados a no ser que sean hechos específicos y relevantes a nivel local, implicando a la gente para que pueda vincular sus actividades a los ODM y fortalecer de nuevo sus capacidades, para garantizar el logro de los ODM. La gente a nivel local debe tener la responsabilidad de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Sin embargo, los esfuerzos hacia la localización, deben incluir también los niveles de gobierno intermediarios. Esto conlleva que las políticas locales, la conceptualización de programas, su implementación, el monitoreo y la evaluación, implican a las comunidades y las organizaciones locales en un proceso participativo que incluye el diálogo y la comunicación. Las estructuras de poder locales muchas veces son fuertes y verticales en sus procesos de toma de decisiones. Esto tiene que cambiar para permitir la plena participación y ofrecer un espacio abierto para la movilización social. Para que esto ocurra de manera efectiva, es imperioso descentralizar los poderes de toma de decisiones, y transferir los presupuestos centrales al nivel local.
La participación local aumenta las posibilidades de que los gobiernos respondan y satisfagan las demandas locales. Aumenta la transparencia y la responsabilidad, fomenta el suministro de mercancías y servicios, y permite a las comunidades contribuir a su propio desarrollo. Requiere una gestión mejor de los recursos financieros e incluye negociaciones adecuadas para el seguimiento de proyectos y un buen entendimiento de las necesidades y recursos que pueda ofrecer el estado. El gobierno local debe tomar el mando en la localización de los ODM a nivel de pueblo, de distrito, de provincia o de región. La descentralización es imperativa en la localización de los ODM, con el fuerte compromiso de los gobiernos a nivel nacional, y el suministro de una gran cantidad de recursos para conseguir los ODM.
Acceso a los recursos locales
La falta de acceso a los recursos a nivel local, muchas veces es una fuente de desigualdad que lleva al conflicto entre las regiones de un país, y entre las comunidades locales. También alimenta los enfrentamientos transfronterizos. El agua es una necesidad prioritaria en algunos países, al igual que la tierra. Por eso es importante que el problema de la disponibilidad desigual de los recursos se solucione con una distribución equitativa y una asignación equilibrada de los beneficios de los recursos disponibles. Sin negar los beneficios de la cooperación regional e internacional, es importante subrayar que los principales beneficiarios de los recursos nacionales deben ser los ciudadanos de cada país. Por ello debe cambiar radicalmente la explotación y el comercio de recursos naturales en perjuicio de los países en vías de desarrollo.
Capacidades locales
La conferencia reconoce la necesidad de movilizar capacidades para implementar los ODM y para vencer o minimizar los obstáculos en el logro de los objetivos. Tenemos amplia evidencia de estrategias creativas locales para lograr los ODM; su diseminación y uso extensivo, donde apropiado, es importante. Reconocemos que las comunidades locales tienen una riqueza de conocimientos y experiencia que muchas veces no son reconocidos, que son subestimados, y negados. Donde existen, las estructuras locales deben ser utilizadas. Las capacidades de todos los actores a nivel local deben ser reconocidas y fortalecidas, y hay que desarrollar nuevas habilidades según la necesidad.
Pero la localización no es suficiente. A todos los niveles, deben desarrollarse nuevos enlaces de cooperación para que el poder de uno sea reforzado por el poder de muchos. Las coaliciones que reúnan el gobierno local, las comunidades, y los actores de la sociedad civil como los sindicatos, ONG, organizaciones locales, y el sector privado – cooperando quizá por primera vez, requerirán flexibilidad y diálogo en el trabajo para el bien común. Se necesita un nuevo modo de pensar para asegurar que se incluye activamente el sector privado y que éste es reconocido como una contraparte clave en el desarrollo, mientras que, a su vez, practica la responsabilidad corporativa social. La cooperación entre el sector público y el privado puede llegar, así, a ser un componente importante de los planes de desarrollo nacionales, algo que no se conseguirá si el gobierno – al nivel local y nacional – no desempeña un papel activo que cree posibilidades.
La medición del progreso de los ODM a nivel local
La medición del progreso de los ODM a nivel local servirá como un instrumento para la evaluación de compromisos, programas de trabajo y finanzas no sólo del gobierno a nivel nacional y local, sino también de las organizaciones locales, nacionales e internacionales. Es fundamentalmente el medio para responsabilizar a todas las partes interesadas. La colección de información precisa que no disimula las realidades en el terreno es esencial para la integridad del proceso ODM: la fiabilidad de las fuentes, la colección, el procesamiento y la adquisición de datos sueltos, emprendiendo un análisis cualitativo y una amplia diseminación. Toda la información así obtenida tendrá significación solamente si se hace disponible ampliamente. Además, la evaluación llevada a cabo por cuerpos de monitoreo independientes aumentará la credibilidad de los resultados.
Hacia resultados prácticos en el terreno
Se necesita una estrecha cooperación para apoyar a los gobiernos nacionales en la localización de los ODM. Fortaleciendo a las organizaciones locales en reclamar fuerte y efectivamente su sitio a la mesa en que se establecen las políticas y las prioridades, se asegurará que su voz, sus necesidades y sus prioridades queden integradas plenamente en el proceso de la toma de decisiones sobre la implementación de los ODM. En algunos países ya se ha entrado en acción para ello, pero este proceso tiene que continuar, reforzarse y expandirse por todas las regiones. Es esencial facilitar la movilización de toda la pericia disponible localmente, no sólo para la localización de los ODM, sino también para traducir las políticas en acción, en el terreno.
La conferencia SNV internacional sobre ‘La movilización de capacidades locales para los Objetivos de Desarrollo del Milenio’ se celebró del 28 al 30 de septiembre de 2005 en La Haya, Países Bajos. Entre los 300 delegados de la conferencia, procedentes de 45 países, se encontraban representantes de la sociedad civil, del sector privado, de gobiernos nacionales y locales de países en vías de desarrollo, así como políticos – y encargados de formular la política – holandeses y europeos, y representantes de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales.
Para más información, póngase en contacto con info@snvworld.org
[1] Punto 17, Cumbre mundial ONU, documento borrador de los resultados, 13 de septiembre de 2005
[2] Punto 20, Ídem
[3] Punto 22, Ídem
[4] Punto 22, Ídem
[5] Punto 22, Ídem



